Este blog es continuación de mis otros dos anteriores (2008-2023): "El cuarto claro" (Poesía) y "Meridiana claridad" (Fotografía).
Mostrando entradas con la etiqueta Los cabezos amarillos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los cabezos amarillos. Mostrar todas las entradas

Dos perros de agua




El perro de agua


esos tamaños grises de tus huellas

en la orilla me hablan de tus pies.

ah, cuánto tuvo que dolerte,

¿verdad?

Verdad.

abrir la cola en canal,

despegar

escama por escama,

separar

cada espina

extraer

cada nervio

llegar

a la médula,

y oh, sorpresa, era bífida

como tus ojos y tus manos

y hasta tu cerebro.

A partir del hueso

ya sufriste menos,

sencilla operación

de invertido camicace

que en vez de suicidarse

multiplica su mitad

corporal

desde abajo,

lo único

que se necesita

para ser

el hombre andando

desde arriba

golpea el mar

con la fuerza de su puño.

quedaba lejos

tu blanda apuesta de soslayo

y penitente reserva yo

qué más querer que

ser tu herida

para que así

me lamieras.


(Del libro "Los cabezos amarillos". Ediciones En Huida, 2019 )

Sea Nochebuena en paz





 Atardecer de nochebuena


esto es un cansando de espejos

que sucumben ensimismados  

en sus consabidos reflejos de brillos

 y despintados y serenos soles

reflejados sobre el pétalo de la rosa.

¿Habrá quien atestigüe tanta osadía, 

tanta simiente reflectada que se ajusta

al horario ya sin anclas?: Bella la muerte

de no importa ya qué modo de luz.


Sobre el patio se tumban cansados

los brazos extensos del atardecer

y el son del invierno mísero

—es tan bonita la palabra—

y tan cálido invierno

como las rosas que asoman

por tu boca o tus labios

que también se tumban

uno sobre el otro,

ambos sobre el patio con su gesto

de manos juntas en paz

con los colores de tu piel,

también naranja y rosa,

que vuelven el cielo a su envés

o a la muerte de la pálida

y lúcida guía

en el mundo curvo 

que ya canta 

noche de paz

deseo para ti.